Los comienzos…

En 1906, Antonio Santulli empujado como tantos jóvenes por la promesa de un futuro mejor, decide viajar hacia América desde su Italia natal, dirigiéndose a la Argentina. Gracias a los buenos oficios de un ocasional compañero de viaje consiguió trabajo en una fábrica de sombreros de La Plata. Allí se enteró que durante el verano podía mejorar sus ingresos trabajando en lo que en aquel entonces era el pueblo de Mar del Plata, donde arribó a fines de ese mismo año. Sus esfuerzos y ahorros en La Plata le permitieron comprar un carro de dos ruedas con el que comenzó su actividad con el transporte. Al finalizar la temporada regresó a Italia para trabajar allí hasta el próximo verano argentino en que volvió a Mar del Plata para continuar su incipiente actividad, durante tres temporadas consecutivas vino y regresó a Italia en invierno.

En el tercer viaje decide quedarse definitivamente en Mar del Plata trabajando relación comercial con el propietario de un transporte de Buenos Aires, poniéndose de acuerdo para ofrecer el servicio de traslado de equipaje a la ya creciente colonia turística, el viaje a y desde Buenos Aires se realizaba por ferrocarril, único medio seguro de efectuar al servicio. En Mar del Plata la entrega y el retiro se llevaba a cabo por medio de chatas (carros de playa de cuatro ruedas tirados por dos caballos).

Ya sobre el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 llamó al resto de su familia instalándose definitivamente en Argentina.
Por haber adqurido ya un sólido prestigio comercial, el 10 de junio de 1919 obtuvo la representación del Expreso Furlong, quizás el más importante de ese entonces.
La oficina del Expreso A. Santulli estaba ubicada en la calle San Martín N° 2360 y allí mismo como otra actividad anexa inició la venta de pasajes marítimos.
Un verdadero acontecimiento fue cuando el expreso transportó las actuales campanas de la Catedral que fueron fundidas en Francia el 25 de mayo de 1928.

Hasta cumplidos los ochenta años no quiso retirarse y a esa avanzada edad se lo veía a la caja de los camiones para «ver si las cosas estaban como debían estar.» Su hijo Antonio Luis Santulli inicia sus actividades de la empresa a los quince años de edad como cadete y aprendiz, desarrollando su labor con ejemplar dedicación y entusiasmo, el mismo que pone luego de tareas administrativas y directivas. Al morir su padre en el año 1968 Antonio se hizo cargo de la misma actuando con gran vision empresaria, poniendo al servicio del progreso marplatense, su capacidad ejecutiva, sus amplios conocimientos y su espíritu de colaboración.

Para esa época la empresa se dividía en las oficinas de la calle Rivadavia al 2700, el galpón de la Avenida Champagnat desde 1965 y otro galpón de la Avenida Luro y Francia donde la mercadería llegaba tanto por el tren como por camiones ya que el mismo se encontraba a la par de las vías del ferrocarril. En el año 1988 decide unificar la empresa en el depósito de la Avenida Champagnat hasta el día de hoy, brindando su servicio a clientes y amigos en la ciudad de Mar del Plata y Buenos Aires.